“Pauta para la oración en la Pascua de la beata Laura Vicuña”
Introducción:
El 22 de enero, celebramos la Pascua de Laura Vicuña, una adolescente chilena que nos enseña su espiritualidad de la comunión, su amor por la Eucaristía y su don de entregar -como Jesús- su vida por los demás. Con alegría les invitamos a cantar al Señor.
Canción “Canta Iglesia”
Señor queremos que mires Tú
toda nuestra comunidad,
en ella hay paz y belleza, amor y miseria y pecado también.
Mira y acerca tu gracia
necesitamos oír tu voz;
de tu Evangelio un gozo nuevo,
una esperanza del corazón.
Canta Iglesia, reunida aquí,
es el señor que te invita
a renovarte en la fe
y a ser en el mundo testigo de amor.
Canta Iglesia y alza la tu voz
en una sola alabanza,
en una sola asamblea orante
y alegre porque vive Dios.
Haz Señor, que con tu Espíritu
podamos también discernir;
con fe mirar el futuro
sin miedo de poder fracasar.
Santa María, la madre
de la nueva evangelización:
ruega, señora,
por los que sufren,
por los que esperan en tu bondad.
P: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
T: Amen.
P: Que la alegría y la Paz de Jesús estén con ustedes.
T: Y con tu espíritu
Le pedimos juntos a Dios, nuestro Padre amoroso, que nos regale la capacidad de ser generosos y que podamos ofrecer nuestra vida por la salvación de otras personas, especialmente por nuestros familiares, como hizo Laura Vicuña.
Oración Colecta
Padre de inmensa ternura,
que en la adolescente Laura Vicuña
uniste de modo admirable
la fortaleza de espíritu y el candor de la inocencia;
concédenos, por su intercesión,
valentía para superar las dificultades de la vida
y dar testimonio ante el mundo
de la bienaventuranza de los limpios de corazón.
Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo
en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
T: Amén
Miremos a Laura Vicuña
Recordemos -a continuación- algunos pensamientos de Laura:
• Nunca pasemos con indiferencia frente a las personas, menos si es un pobre
• Dios mío te doy mi alma, mi corazón, todo mi ser.
• ¡María es mi madre!. No hay nada que me haga más feliz que el pensar que soy hija de María.
• Donde me encuentre, en clases, en el recreo, donde sea, el pensar en Dios me acompaña, me ayuda, me consuela.
• Quiero hacer todo lo que sepa y pueda para que tú seas conocido, amado y para reparar las ofensas que recibes de las personas.
• Si el buen Pastor de la vida por sus ovejas... ¿quién me impedirá dar la vida por mi madre?.
• Para mí, es lo mismo rezar o trabajar, rezar o jugar, rezar o dormir.
• Haciendo lo que me mandan, hago lo que Dios quiere que haga, y esto es lo que yo quiero hacer, esta es mi mejor oración.
• Lo que nos manda la obediencia es lo que Dios quiere de nosotros ¿y qué más queremos?.
• Debemos amar y ayudar mucho a los pobres. Jesús ha puesto en ellos sus complacencias y decía que a ellos pertenece el reino de los cielos.
• Sé amable y caritativa con el prójimo, nunca desprecies a los pobres ni mires con indiferencia a nadie.
• ¡Oh cuán dichosas somos, solía decir a sus compañeras, y que felicidad es para nosotras la de recibir a Jesús con tanta frecuencia! ¿Y que podemos hacer para agradecerle tanto amor?.
• Todos los Sacramentos son grandes, pero el Sacramento de la Comunión es el mayor.
• Cuando sufro, miro a Jesús, y la cruz que lleva en su Corazón, me alienta a tener paciencia.
• Si estoy triste o siento cansancio, las llamas del Sagrado Corazón me recuerdan que El me ama, y esto me da gran consuelo y ánimo para sufrir por su amor.
• ¡Oh, cuán bueno ha sido Jesús para con nosotros dándonos a su misma madre por madre nuestra! ¡Ah, y que sea tan poco amada!.
• Me parece que Dios mismo es quien mantiene vivo en mí el recuerdo de su Divina Presencia.
• ¡Qué horrible, mi gratitud es ofender a Dios en su misma presencia!. ¡El nos ve y nos ama y nosotros lo despreciamos y ofendemos!.
• ¡Ah, que dichosas seremos en el cielo, en compañía de Jesús y de María, si sabemos amarlos acá en la tierra.
• ¡Vuestra voluntad, oh Jesús!, sí, cúmplase en mí vuestra voluntad.
• Mamá, he pedido a Jesús morir por ti.
¿Qué pensamiento de Laura quedó resonando en mi interior?
Miremos a Jesús
Laura es una niña discípula predilecta del Señor Jesús. ¿A qué nos invita Jesús?
Jesús nos invita a ser hijos del Padre y nos incorpora a su misión de anunciar, a todo el mundo, la Buena Nueva del Amor.
Para fortalecernos en la fe, les queremos invitar a reflexionar sobre la beata Laura Vicuña, una niña que, encontrando a Jesús, dio un hermoso testimonio de comunión y de generosidad.
Iniciamos esta reflexión, invitándoles a leer una parte del Evangelio según San Juan.
¿Qué palabras de Jesús resuenan en nuestro corazón?
Reflexionemos con Laura y con Jesús
Laura Vicuña se preguntó en un momento de su vida, si -como Jesús- ella podría dar su vida por la salvación de su madre y fue consecuente con esa mirada amorosa y con su entrega generosa, hasta el final de su vida.
Queremos presentar -en forma muy resumida- el itinerario espiritual de Laura Vicuña, para que podamos meditar, vinculando dicho itinerario, con nuestras propias experiencias.
1º: El regalo de la vida:
“Felices los que reciben la vida como don, porque su caminar será una entrega constante”.
Laura nace, el 5 de abril de 1891, de una relación de amor entre su padre Domingo y su madre Mercedes. A muy temprana edad sufre la orfandad del padre a quien quería mucho.
Laura descubrió el sentido de la vida, en medio de dolores y de dificultades y especialmente a partir del dolor de ver a la madre que se aleja de los sacramentos y de la comunión con Jesús.
2º: Dios me hace su hija:
“Felices los renacidos por el agua bautismal, porque de su corazón brota el germen de la vida”
Laura fue bautizada, el 24 de mayo de 1891, el día en que se celebraba a María Auxiliadora. Delicada de salud, nace, del agua y del Espíritu, para una vida nueva, la que la lleva a alcanzar la madurez espiritual al paso de pocos años. Descubrir el “camino de luz” de Laura, es descubrir su camino de santidad, como respuesta al llamado de Dios en la propia vida y en el don del bautismo.
3º: Emigrante en búsqueda de una tierra:
“¡Felices los que están siempre en marcha, porque serán los primeros en llegar al corazón del Padre!”
Los acontecimientos históricos de Chile en el 1891 y la caída del gobierno de José Manuel Balmaceda obligaron a su familia al exilio huyendo de Santiago. El lluvioso Temuco la recibe, en 1894, para iniciar una nueva vida, y allí nace su hermana Julia Amanda.
Luego, con su madre y hermana emigran a Junín de Los Andes, en la república Argentina.
4º: Una Casa que acoge:
“Felices los que acogen a todos con bondad, porque Dios les mostrará en vida la ternura y plenitud del corazón”
Laura y su hermana Julia ingresan al colegio de las Hijas de María Auxiliadora de Junín, como alumnas internas. Allí reciben el cariño de las religiosas y su gran apoyo espiritual.
El estilo educativo genera y fomenta las condiciones para ayudar a las niñas a desarrollar los grandes ideales y así, propiciar los caminos de la santidad. La hermanitas Vicuña vivieron en ese colegio el espíritu de familia característica carismática de las hijas de Don Bosco, quien quiso que sus obras educativas cultivaran un estilo familiar.
5º: La amistad es una fiesta:
“Felices los de mirada limpia, porque con su sonrisa crean lazos de amistad”
Laura descubre en el colegio la amistad y como cristiana aprende a ser amigable con las demás personas, no sólo con sus cercanos.
Laura encontró el gran tesoro, el Reino de Dios y, por eso, vivió en plenitud una profunda experiencia de amistad, que para ella era una fiesta.
6º: Mi encuentro con Jesús:
“Felices los que se alimentan de Jesús Eucaristía, porque con su fuerza serán centinelas de esperanza”
Preparándose para su Primera Comunión Laura manifestó sus promesas a Jesús, de esta forma:
- Oh, mi Dios, quiero amarte y servirte para toda la vida; por eso te doy mi alma, m corazón, todo mi ser.
- Quiero morir antes que pecar; por eso quiero mortificarme en todo lo que me podría alejar de ti.
- Me propongo hacer todo cuanto sé y puedo para que tú seas conocido y amado y para reparar las ofensas que recibes cada día de los hombres, especialmente de las personas de mi familia. Mi Dios, dame una vida de amor, y de sacrificio”
La presencia de Jesús que nos ama gratuitamente a cada uno y que nunca cierra sus brazos de misericordia, fue una experiencia fundante para Laura. De la comprensión y vivencia de este amor, Laura tomará las fuerzas para cumplir el proyecto de amor y gozar de la vida en abundancia que el Espíritu Santo le regala.
7º: Soy hija de María:
“Felices los que acogen a María como Madre, porque encontrarán apoyo en sus vidas”
Laura concibe a María como Madre, Inmaculada y Auxiliadora y el amor que tiene hacia ella está profundamente unido y relacionado a su propia vida. María la ayudó a ser testimonio de la fe y fidelidad a los desafíos y deberes inherentes de la vida cristiana.
8º: Mi vida por la tuya:
“Felices si buscan entregarse totalmente por el bien de los que aman, especialmente los más cercanos, porque sus anhelos se verán cumplidos”.
Crecer en la vida cristiana es un camino de maduración en la fe, de una lucha constante y progresiva de comunión y de vida con Dios, en Cristo Jesús.
La ofrenda de la propia vida que hace Laura por la liberación de su madre, antes de cumplir los 13 años, no es por el azar, sino que es la consecuencia de su recorrido de amor y comunión con Dios
El Papa Juan Pablo II decía a los jóvenes (en Toronto): “No esperéis tener más años para aventuraros por la senda de la santidad. La santidad es siempre joven, así como es joven la eterna juventud de Dios. La santidad no es cuestión de edad”. Así nos lo ha demostrado nuestra Beata Laura Vicuña.
A continuación, presentamos algunas preguntas para la reflexión:
- ¿Qué nos llama la atención del itinerario espiritual de Laura Vicuña?
-¿Qué compromisos o promesas podríamos hacer a Cristo cuando nos acerquemos a comulgar?
Oda a Laurita
Espíritu Santo, Santo,
que animas con tus carismas,
a cristianos, que en su canto,
construyen la unión, sin cismas.
Paráclito que reanimas,
en nuevo Pentecostés,
a creyentes que iluminas,
misionando, cada mes.
Una adolescente sabia,
que vivió la Eucaristía,
no destacó por su labia,
sino su santa alegría.
Humilde, quiso aprender,
el camino verdadero,
y hasta el cielo, ascender,
junto a Jesús, el sendero.
Como ofertorio postrero,
se entregó, en fiel amor,
con un deseo sincero,
por su madre y su dolor.
Tan pura ha sido su entrega,
en Cristo, que la ha aceptado,
el buen Padre, que nos lega,
su oblación, nos ha enseñado.
¿Quién puede darse, hoy en día,
por salvar a un familiar?,
¿quién misiona en armonía,
siguiendo a Cristo, en su hogar?
Es nuestra Laura Vicuña,
predilecta de Jesús,
niña devota, tu altura,
testigo, que nos trae Luz.
Oración para ir a la acción:
1.- Pidamos por nuestra Iglesia, en Chile y en todo el mundo, para que seamos discípulos misioneros, imbuidos -como Laura- por la espiritualidad de comunión. Roguemos al Señor.
2.- Por los gobernantes de todos los países para que promuevan en sus pueblos la participación, la justicia y la solidaridad. Roguemos al Señor.
3.- Por todas las personas que sufren la violencia en sus familias, para que -ayudadas por el ejemplo de Laura Vicuña- encuentren en Cristo, el modelo de paz, de amor y de libertad. Roguemos al Señor.
4.- Para que todos los niños, niñas y adolescentes, tengan espacios, en sus familias y en su colegios, para compartir su fe, su vida y su sabiduría. Roguemos al Señor.
5.- Para que todos nosotros podamos encarnar -en nuestra propia vida- el espíritu de entrega generosa de la beata Laura Vicuña. Roguemos al Señor.
(Se pueden expresar otras intenciones)
En plena comunión, digamos unidos la oración que Jesús nos enseñó: Padre nuestro…
A María Auxiliadora le encomendamos que proteja a todos los integrantes de nuestras familias, especialmente a quienes más lo necesitan hoy: Dios te salve María……
Les invitamos a rezar a Laura Vicuña, en comunidad:
¡Oh beata Laura Vicuña!
Tú que seguiste heroicamente
el camino de Cristo.,
acoge nuestra confiada plegaria.
Alcánzanos de Dios las gracias
que necesitamos…. (para estar firmes en la fe)
y ayúdanos a cumplir con corazón puro y dócil
la voluntad del Padre.
Otorga a nuestras familias
la paz y la fidelidad.
Haz que también en nuestra vida
como en la tuya,
resplandezca una fe firme,
una pureza intrépida, y
la caridad atenta y solícita
para el bien de los hermanos.
Amén
Para finalizar este momento de oración les invitamos a cantar “Envíanos Señor”, ya que todos y todas, de acuerdo a nuestros propios ministerios y carismas, somos misioneros del dos mil.
Canción: “Envíanos Señor”
Oh Jesús mi gran Señor mi amigo fiel
tu misión es grande y grande es tu perdón
la esperanza de encontrar la salvación
es difícil si tu amor no está.
Con tu Espíritu me fortaleceré
correré tus riesgos con mucho valor
hablaré de ti con toda mi pasión
día a día viviré por ti.
Danos el amor apasionado de Pedro
la audacia evangélica de Pablo
y la fiel intimidad del apóstol Juan
la sencilla pobreza de Francisco
la alegría servidora de Alberto Hurtado
la entrega generosa de Laura Vicuña
el silencio misionero de Teresa de Los Andes
envíanos Señor Jesús.
De la mano y para no quedarme atrás
de María nuestra madre seguiré
y como ella la confianza en ti pondré
ya no habrán más días de soledad.
Misioneros para el mundo del dos mil
necesitas y yo quiero estar ahí
a tu lado y caminando junto a ti
misioneros del dos mil.
Danos el amor apasionado de Pedro.....
P: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo
T: Amén
P: Hemos concluido esta oración en la Pascua de Laura Vicuña. Pueden ir en la paz y en la alegría del Señor.
T: Demos gracias a Dios.