Hoy la Iglesia celebra el día de Laura Vicuña – Fundación Beata Laura Vicuña

Hoy la Iglesia celebra el día de Laura Vicuña

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La Eucaristía será a las 19:00 horas, el en Santuario Laura Vicuña

Laura nació en Santiago el 5 de abril de 1881. Hija de Mercedes Pino y Domingo Vicuña

Laura nació el 5 de abril de 1891 y fue bautizada el día de la solemnidad de María la Auxiliadora, el 24 de mayo del mismo año. Cabe destacar que en la misma pila bautismal de la parroquia Santa Ana, también fue se bautizó en el 1900, la primera santa chilena TERESA DE LOS ANDES.

Al comenzar las revueltas políticas en el gobierno de Balmaceda, la familia de Laura se trasladó al sur. Se instalaron en Lautaro, cerca de Temuco, donde no existe claridad qué pasó con el padre, ya que hay distintas versiones, como que él falleció, también algunos dicen que las abandonó.

Sí existe claridad que las tres mujeres: Mercedes, Laura y Julia Amanda (hermana menor) partieron rumbo a Argentina para buscar mejores condiciones de vida. Al llegar a la provincia de Neuquén, las acogió amablemente el militar capitán Fosbery, pero esto duró poco ya que éste se cambió de ciudad.

Entonces conoció a un gaucho que era dueño de un extenso territorio, ganado y dinero llamado Manuel Mora. Al comienzo se portó como todo un caballero, pero luego se mostró tal como era: un verdadero hombre maltratador. Mercedes no tenía otra opción que quedarse con él, pues no tenía con qué vivir y mantener a sus pequeñas hijas de 8 y 6 años.

Las matriculó en el internado de las Hijas de María Auxiliadora que recién comenzaba ese año su proceso educativo en Junín de los Andes. Sólo se matricularon unas treinta niñas en total. Laura y Julia Amanda quedaron como alumnas becadas, por lo que debían hacer algunas pequeñas labores domésticas en el colegio, al igual que otras compañeras.

En el internado Laura comenzó a estar más unida a Dios. Una de sus maestras, sor Rodríguez, fue un modelo de vida que la niña valoró y gracias a ella pensó seriamente en ser religiosa.

En las vacaciones fue a la hacienda y se dio cuenta que su madre y Manuel habían comenzado una relación sentimental. Pero lo peor vino cuando se dio cuenta que Mercedes era víctima de agresiones sicológicas y físicas. Fueron muchas las ocasiones en que vio cómo Mora golpeaba a su mamá, le gritaba groserías delante de sus amigos y la anulaba totalmente. Un día, para castigarla, la amarró a un árbol y la azotó cruelmente. Otro día la marcó con el sello del ganado al rojo vivo para hacerle entender que era “de su propiedad”. Laura sufría atrozmente.

¿Qué podía hacer a su edad?
La respuesta llegó un día en que comprendió que si entregaba su vida entera al Señor, recibiría el consuelo de ver a su Madre libre de aquél hombre.

Siguió el consejo que don Bosco le dio a Domingo Savio: ser santo en lo cotidiano, siendo amigo de Jesús y de María, amando a la Iglesia, siendo buen cristiano y un honesto ciudadano y estando profundamente alegre, enfrentado con valentía las dificultades de la vida. Así lo hizo.

Se le dio la medalla de Hija de María y desde aquél día prometió ser en el mundo un signo del amor de Dios para los demás. La Virgen María fue para ella una verdadera Madre celestial y no perdió oportunidad para conversar como una hija.

Luego de una enfermedad que la debilitó físicamente, murió el 22 de enero de 1904.
Las compañeras que pertenecían al grupo de “Hijas de María” pidieron llevar su féretro en cortejo hasta el cementerio de Junín situado a los pies de un cerro. Todo el pueblo se volcó a las calles llorando su partida.

En su agonía, Mercedes le prometió que se iría del lado de Manuel y así fue. Laura se fue feliz de este mundo

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