Conoce a Laura Vicuña

“María Santísima es mi fuerza y mi alegría”,


Conoce a Laura Vicuña


Laura Vicuña nació en Santiago de Chile el 5 de abril de 1891. Hija de José Domingo Vicuña y de Mercedes Pino. Fue bautizada en la parroquia Santa Ana, en Santiago, el 24 de mayo de 1891. Su familia se trasladó a Lautaro, ciudad cercana a Temuco, en la que vivió entre los años 1891 y 1899. Junto a su madre y a su hermana, Julia Amanda, viajaron a Junín de Los Andes (Argentina). Al poco tiempo, su madre llega a trabajar en la hacienda de un hombre del lugar llamado Manuel Mora, con el que comienza una relación.
Su asistencia a las clases, el apoyo y la amistad que encontró en el colegio de las Hijas de María Auxiliadora, fueron fundamentales para que Laura fuera formando, dentro de sí, ese espíritu de Amor a Dios, por sobre todas las cosas, que se combinaba al mismo tiempo con una gran fortaleza y valentía que fueron creciendo hasta hacerse más importantes en los duros momentos por los que pasó en su infancia.
Laura se ganó el cariño y reconocimiento de sus compañeras y de sus maestras. Era reconocida no sólo por su inteligencia y capacidad para aprender, sino por su disposición para enseñar y para ayudar a los demás. Solía invitar a todos a visitar a Jesús y a sus compañeras a imitar a María. Sin embargo, vivió la violencia intrafamiliar, el abandono y fue emigrante. Todo esto la instó a orar con más fuerza a Dios por la conversión de su madre y de todos aquellos que, de una u otra forma, ofenden o se alejan de Dios.
Laura, siempre demostró una especial cercanía con la Virgen María, a quien constantemente se dirigía, pidiendo por todos, en especial, por su madre.
Laura se inscribió y participó entre las Hijas de María Inmaculada, asociación cuya finalidad principal es imitar a María Santísima y vivir en pureza, evitando todas las ocasiones que la pudieran empañar.

ROSTRO DE LAURA VICUÑA


El acucioso trabajo que devela hoy la verdadera apariencia del rostro de Laurita duró seis meses, e incluyó pericias de carácter antropológico y análisis fotográficos que fueron detallados por expertos de LABOCAR, en una actividad a la que concurrieron monseñor Ricardo Ezatti, el vicario de la Zona Norte, padre Rafael Hernández, religiosas Hijas de María Auxiliadora, congregación que educó a la beata y directivos de la Fundación Laura Vicuña. Por parte de la policía uniformada concurrieron el director del Dirección de Investigación Delictual y Drogas, general Christian Fuenzalida, y el jefe de LABOCAR, teniente coronel Gustavo Harcha, entre otros policías.
El teniente Harcha y la antropóloga Antonia Benavente explicaron los procedimientos técnicos y científicos usados para estudiar fotografías en que supuestamente aparecía la niña, y que la fundación Laura Vicuña puso en manos de los especialistas de Carabineros. Esta labor permitió concluir sin lugar a dudas que el rostro que se estudió -y que difiere sustancialmente del profusamente difundido hasta ahora- corresponde a Laura Vicuña y es, por lo tanto, su verdadera apariencia.

Es posible la perfección cristiana en los niños


Durante el acto, la superiora provincial de las Hijas de María Auxiliadora, sor Aurelia Rossi, y monseñor Ricardo Ezzati resaltaron las virtudes de santidad que acompañaron la corta vida de la joven. La religiosa mencionó que la niña fue hija de una relación fuera del matrimonio y que sufrió la violencia intrafamiliar. Con esa realidad, dijo, recibió la enseñanza de las religiosas salesianas, que la animó a “imitar a María Santísima y vivir en pureza”.
Además, destacó frases de Laura que revelaban su santidad, como “María Santísima es mi fuerza y mi alegría”, “María es mi madre”, “nada hay que me haga más feliz que pensar que soy hija de María”, y aseguró que la beata fue misionera en su propia familia y en el colegio. Recordó que tras su Primera Comunión prometió “amar y servir al Señor por toda la vida”.